martes, 29 de diciembre de 2009

G. KLOGER & R. IGLESIAS - IN THE DARK


Ricardo Iglesias, tras sus estudios de filosofía ha trabajado profusamente en el ámbito de la creación con medios digitales. Imparte clases sobre interfaces y sistemas interactivos en la facultad de BellasAr•tes de la Universidad de Barcelona. Ha trabajado como webmaster para la web del MACA, hallevado a cabo proyectos en numerosas muestras nacionales e internacionales y ostenta premios y menciones en diferen•tes concursos y festivales de nuevos medios.

Gerald Kogler es técnico de comunicaciones, ha trabajado en los últimos años como programador en Ars Electronica Futurelab (Linz / Austria) y lleva a cabo proyectos de creación multimedia. El objetivo de la instalación es poner de relieve la situación de vigilancia continua a la que estamos sometidos desde diferentes medios tecnológicos. Esta vigilancia también se expresa en Internet con diferentes tipos de controles y programas que informan continuamente sobre las actividades de los usuarios. Un maniquí (sujeto vigilante) que dispone de una cámara de video acoplada en uno de sus ojos espía y registra en directo las diferentes acciones que suceden en la sala. Las imágenes de video son digitalizadas y manipuladas sobre lenguajes de programación (ninguna información es objetiva) ASCII para posteriormente ser emitidas via Internet. En la sala, una proyección permite ver las imágenes que se emi•ten por Internet. El espacio vigilado por el maniquí, es vigilado también desde la red de redes y en espacios paralelos previamente concertados.

La utilización de medios automáticos para la obtención de información en el proceso actual de registro y control no significa la ausencia de una intención subjetiva por parte del sistema y por consi•guiente, de su manipulación.
Los dispositivos de vigilancia mecánicos, ya sea a nivel local -videoca•maras callejeras- o a nivel planetario -aviones con cámaras de apertura sintética o satélites espía- nos inducen a separar la máquina que con•trola del controlador, colocándose este último en una oscuridad cómoda desde donde poder ejercer mejor su función.
La telepresencia realizada por los sistemas de vigilancia no es inocente; existe una intencionalidad clara y un sujeto concreto, ya sea económico, político, policial, militar…, que decide en última instancia dónde tiene que ir colocada la cámara, en qué dirección va dirigido su cono de visión, qué tiene que observar y por cuánto tiempo.


ENLACE

MARIO GUTIÉRREZ - INTERVENCIONES

"... el poder debía ser visible e inverificable." Michel Foucault



La vigilancia es el poder de infligir la mirada. Bentham, el padre del gran Panóptico, soñaba con una sociedad idílica en la que la disciplina venía impuesta por un sistema incansable y continuo de observación. Cabría preguntarse si este soñador decimonónico de cárceles perfectas no se había
adelantado a su tiempo asentando los principios de la video-vigilancia.
La cámara en el espacio público o privado es símbolo de la presencia del vigilante, el cual, desde una ubicación imprecisa, ejerce la mirada a modo de voyeur en actitud de continua sospecha: el espacio en el que se ubica una cámara de vigilancia es siempre susceptible de generar anomalías. El punto de vista del vigilante es el más privilegiado y su alcance se ve potenciado por las extensiones de visión que propicia la cámara. De este modo, el sistema de vídeo crea un círculo de control en torno a lo que acontece centralizado en un único puesto de vigilancia.
Mario Gutiérrez ofrece una lectura crítica acerca de este sistema temeroso del ángulo ciego de la cámara. Por un lado, no sólo se anula la imagen de la cámara que, al ser grabada por otra cámara, acaba desapareciendo, sino que, dentro de la sala, la posición del espectador oscila de vigilante
a vigilado: se le permite observar y se le da acceso a las pantallas en la que se presenta este acontecer vigilado, pero el escenario de este acontecer se convierte de súbito en la propia sala de exposiciones.
Queralt Lencinas

Toda presencia en este nuevo mundo civilizado es grabado, clasificado y estudiado. Nuestras mínimas acciones se convierten en archivo infinito de investigaciones privadas de organismos públicos y privados. Somos conscientes de nuestra situación bien camuflada en una vida más relajada, gracias a estos sistemas que ayudan a sentirnos más seguros en este mundo que nos obliga a atemorizarnos ante todo tipo de amenazas, del tipo que sean.
Miles de ojos velan “por nuestra seguridad” o por lo menos eso es lo que parece o queremos que parezca. Millones de cámaras controlan todos los entornos posibles de nuestro sistema de seudo-libertad, dichas imágenes repetidas hasta el infinito, producen unas innumerables reproducciones de realidades anónimas y privadas, controladas a su vez por personas de seguridad que tienen que
supervisar dicho material, analizarlo y supuestamente sacar algo en claro, alguna faceta que justifique ese despliegue de medios, personas y tecnología.
Mario Gutiérrez

JAVIER NUÑEZ GASCO - Bon Appetit!

¡Buen Provecho! Bon Appetit! 2004
vídeo (España 2004; Mini DV; PAL; 5:4; color; s/ sonido; 10’)

En este vídeo, el artista protagoniza un programa televisivo de cocina frente a la cámara de vigilancia interna de un cajero automático. Partiendo de una bolsa de basura, previamente recogida de un contene•dor de la calle, y sirviéndose de unamesa y un conjunto de utensilios de cocina transportados en una mochila, Javier Núñez Gasco se dispone a preparar un vistoso plato – al mejor estilo de la nouvelle cuisine – que más tarde se acabará comiendo. Mientras transcurre esta acción, conti•núa la actividad bancaria normal de este “estudio televisivo” improvisado, con la entrada y salida de personas que acuden a sacar dinero del cajero automático.

Buen Provecho! Bon Appetit! (2004) “Flux”, “FX-SIM”, Lux-Frágil, Lisboa, Noviembre de 2004 (vista de la instalación)

Buen Provecho! Bon Appetit! (2004) Instantes del video.

ÁNGEL BORREGO: Exposición vigilada II

Actualmente en Euskadi numerosas personas sienten su vida en constante amenaza por razones ideológicas. Esta situación de peligro condiciona completamente su existencia, entre otras cosas por la conti•nua presencia de alguien que vela por su seguridad: el escolta. El análisis y la reflexión sobre la libertad vigilada, sobre las asfixiantes y controladas seguridad e inseguridad, sobre la incomunicabilidad del sufrimiento, es el punto de partida de Exposición Vigilada II, de Angel Borrego .


La muestra comprende una video instalación principal, P.O.M. 1 (Peace O´ Mind)(4) y otra secundaria, P.O.M. 2. La instalación principal recrea la posición de una persona vigilada por las calles de Vitoria-Gasteiz. En dos pantallas paralelas se simultanean dos proyecciones sincronizadas que muestran perspectivas diferentes: la de un escolta que dirige el tra•yecto y protege al supuesto vigilado por delante, y la de otro que vigila siempre por detrás. El contexto urbano se interrumpe a veces por otro es•cenario desnudo y sin referencias pero fácilmente identificable: las salas vacías del propio museo.
Las dos pantallas enfrentadas, en tamaño natural, el punto de vista fijo, y la narrativa muy lineal, hacen de la instalación un retrato “rea•lista” de una situación cotidiana y a la vez extraña para muchas personas. Los objetos y el medio familiar se vuelven ajenos por la sensación de peli•gro. El espectador se convierte por unos minutos en el protagonista de la pieza situándose en el lugar de la persona vigilada. El efecto es envolven•te: el visitante en la piel del vigilado puede sentir la inquietante y contra•dictoria sensación de ser acosado a la vez que protegido. Como si de una orquestada coreografía se tratara, los dos cuerpos vigilantes flanquean al espectador en la ciudad y en el museo, para por un lado liberarle del supuesto peligro que acecha, pero, por otro, limitarle su libertad de mo•vimientos. La instalación se convierte en una antideriva situacionista(5) que cuestiona relaciones asumidas entre espacio y vida.
Exposición vigilada II se completa con una instalación secun•daria (P.O.M. 2) que incluye de nuevo dos grabaciones simultáneas, esta vez de los dos escoltas esperando en una sala del propio museo que casi podría ser la misma en la que se encuentra el espectador. El lugar del arte se convierte ahora en un sitio peligroso, amenazante. O bien el propio es•pacio ha pasado a estar en un lugar amenazado, en peligro, necesitado de cuidados. La escena tiene la tensión de la espera de un suceso que nunca llega en el tiempo.
La vigilancia y los sistemas de control , sus relaciones con el espacio y los problemas de la comunicación del sufrimiento son asuntos ya abordados con anterioridad en la obra de Angel Borrego. Índices de Vigilancia, Work Games, Persecución y Casa para un Espía son algunos de los proyectos donde Borrego ha profundizado en estas cuestiones.
(4)
Las siglas P.O.M. hacen referencia al eslogan de una campaña publicitaria de venta de refugios atómicos unifamiliares que utilizó la expresión anglosajona Peace O’ Mind [quédese tranquilo] y que fué criticada por la Internacional Situacionista. El artista lo relaciona con el estribillo de amenaza de muerte “PIM, PAM, PUM...”, coreado en manifestaciones violentas, y mezcla el significado de las políticas de aislamiento de ambos momentos.
(5)
El Movimiento Situacionista se desarrolló entre 1957 hasta 1972 y agrupó a artistas, críticos y activististas constituidos en la Internacional Situacionista que se cuestionaba el papel del hombre y la cultura en la sociedad

KARMELO BERMEJO-Vigilar al vigilante de la sala 39

Las aportaciones son piezas que plagian la realidad y se incorporan a esta añadiendo volumen de actividad en su misma dirección. Consiste en repetir una actividad que habitualmente se desarrolla en la esfera institucional, corporacional o colectiva. La acción la repite un sólo individuo, otorgándole una autoría y con esta un culpable. Después la pieza entra en el mercado del arte, donde genera un beneficio, igual que hacía la acción matriz de la que parte en el contexto que le era propio.
“Vigiliar al vigilante implica a priori una actitud antágonica entre vigilante y vigilado, sin embargo se trata de una contribución a la vigilancia del Museo, dónde además del vigilante que me vigila hay una cámara de 360º en el techo que también me vigila, el precio de su vigi•lancia no es el mismo que el de la mía, y la mía es la alegal (en el Museo del Prado está terminantemente prohibido grabar en vídeo y hacer fotos). Esta situación se debe, desde luego, al “contexto arte” en donde termina todo…”

1984

1984 es el título de una novela política de ficción distópica, escrita por George Orwell entre 1947 y 1948 y publicada el 8 de junio de 1949. La novela introdujo los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano, de la notoria habitación 101, de la ubicua policía del pensamiento y de la neolengua, adaptación del inglés en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, basándose en el principio de que lo que no está en la lengua, no puede ser pensado.

Muchos analistas detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo de 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha conocido como sociedad orwelliana. El término orwelliano se ha convertido en sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la novela. La novela fue un éxito en términos de ventas y se ha convertido en uno de los más influyentes libros del siglo XX.

Se la considera como una de las obras cumbre de la trilogía de las antiutopías de principios del siglo XX (también clasificadas como ciencia ficción distópica), junto a la novela de 1932 Un mundo feliz (Brave new world en inglés), de Aldous Huxley, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. Algunos consideran a esta novela un plagio de la obra Nosotros escrita por Yevgeni Zamiatin en 1921. Por su parte Orwell reconoció la influencia de la misma en su novela.


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domingo, 6 de diciembre de 2009

CAMERA MAP

El debate entre Seguridad y Libertad sigue teniendo un papel protagonista en nuestros días. Una vez conocidas las posturas teóricas de Hobbes y Locke , vemos que los conceptos de Libertad y Seguridad se desdibujan en una sociedad cada vez más sometida al control y almacenamiento de información. Pese a ser la Libertad un pilar fundamental de las democracias modernas, vemos como aumentan las medidas de control que limitan la libertad individual en pro de la protección de la democracia y de la seguridad colectiva.

En muchos casos estas medidas de seguridad son demandadas por los propios ciudadanos esperando una protección ante una amenaza, unas veces física, otras al honor, y otras como simple medida preventiva. Sin embargo, la presencia de medidas de seguridad a nuestro alrededor, a parte de ser una medida disuasoria para los "malos", puede generar una sensación de alerta ante el peligro del que supuestamente se nos está protegiendo. Por lo tanto, ¿es posible que en muchos casos la abundancia de medidas de seguridad genere un efecto contrario de inseguridad y miedo? Curiosamente, a través del miedo es más fácil conseguir un mayor control y aceptación de estas medidas por parte de los controlados. De cualquier forma, la inseguridad y el miedo en las grandes ciudades se incrementa en grado y aspectos, y más aun ante las desigualdades socioeconómicas. Probablemente sería más productivo a medio-largo plazo el apostar por medidas que ayuden a estrechar estas diferencias en vez de separarnos en parcelas.

Otro aspecto importante es valorar la nueva forma de controlar que ha evolucionado gracias a las nuevas tecnologías, y cómo puede estar afectando a nuestro comportamiento tanto en espacios públicos como privados. El avance tecnológico es vertiginoso, y en el mundo con solera como el de la seguridad más aun. A día de hoy están operativas cámaras que reconocen caras a partir de sus rasgos faciales, cámaras capaces de ver el interior de tus bolsillos, o cámaras "inteligentes" programadas para detectar patrones de comportamiento (como Sistema Inteligente Cromática del metro de Londres). Estas medidas de anticipación son en muchos casos una forma de prejuiciar a un individuo, viéndonos condicionados por nuestro aspecto físico y nuestra forma de movernos. Ahora más que nunca nuestro físico nos condiciona hasta ante la presencia de una máquina. Así, la labor de control, como en la mayoría de los casos en los que hay que trabajar con grandes volúmenes de datos, es habitualmente llevada a cabo por máquinas guiadas por sensores y novedosos software, y ya no es necesaria la presencia de una persona para detectar. Esta nueva tecnología detecta y da la señal de aviso a la ante la presencia del sujeto que no se adecua a los parámetros de conducta definidos como "normales", y es ahí donde (de momento) la figura del vigilante determina la importacia de lo detectado. El ser observado, sin duda hace que cambie la forma de comportarse de la gente, pero ¿cambia la forma de ser de la gente o simplemente que lo aparente? o ¿la gente simplemente actúa de forma cotidiana porque las medidas de seguridad ya forman parte de nuestra vida cotidiana? Posiblemente sin darnos cuenta se esté generando un patrón de conducta ciudadana. En nuestra mano está el decidir cómo queremos ser.

>El debate continua...


CAMERA MAP


EL NO DE SANTIGO SIERRA


Nos enterábamos el miércoles 11 vía Flickr y lo veíamos y fotografiábamos el jueves 12 a la luz del día. Como ya hiciese con la iniciativa Anti-Triball a finales del pasado invierno, Santiago Sierra ha cedido sus plantillas y pegatinas del NO a la gente de Un barrio feliz, con el objetivo de que se coloquen bajo las cámaras de videovigilancia que se están instalando en Lavapiés. El resultado es el que podéis ver en las imágenes (y en la calle). Os dejo localizaciones.

2.4 GHZ

Autorretrato de Benjamin Gaulon.

Autorretrato de Benjamin Gaulon.


El proyecto 2.4Ghz de Benjamin Gaulon usa un receptor inalámbrico para captar señales de vídeo procedentes de cámaras de vigilancia. El proyecto de Gaulon consta de dos fases: En la primera, recorrió diversas ciudades europeas con el receptor, grabando las imágenes que obtenía, recopiladas luego en una serie de vídeos.

La segunda parte era la instalación de receptores en lugares públicos, que desvelaban así la existencia de cámaras de videovigilancia en las proximidades y haciendo evidente la facilidad con la que esas señales pueden ser obtenidas. El nombre del proyecto, 2.4Ghz hace referencia a la frecuencia en la que emiten las cámaras y aparatos de vigilancia doméstica.

EL OJO QUE TODO LO VE

La cárcel perfecta es aquella donde el menor número de guardianes puede controlar al mayor número de reclusos. La cárcel perfecta es esa donde el prisionero no sólo cumple su condena sino que rehabilita su comportamiento. La cárcel perfecta es el Panóptico, de Jeremy Bentham. En 1791, este filósofo inglés diseñó una prisión muy distinta a los siniestros calabozos o torreones de la época. El Panóptico era un edificio circular con una torre central de vigilancia. Según sus planos, el anillo exterior estaría dividido en celdas con tres paredes opacas y una cuarta, la que mira al interior, enrejada. Los prisioneros, de este modo, no podrían verse entre sí. Pero desde la torre, mediante un sistema de espejos, los carceleros podrían observar sin ser vistos a los reclusos en todo momento, en cada rincón de sus celdas. Los prisioneros nunca sabrían si alguien estaba mirando, por lo que estarían en permanente tensión.

Bentham presumía de que, al cabo de un tiempo, se podría sustituir a los carceleros por algún automatismo que, simplemente, simulase el sonido de sus pasos. Pero no sólo se trataba de ahorrar en carceleros. Su cárcel era un modelo de reinserción. El filósofo inglés aseguraba que los prisioneros, después de una larga temporada en el Panóptico, seguirían actuando al salir de prisión como si siempre tuviesen el ojo de la ley en el cogote.

El Panóptico nunca llegó a construirse. La corona inglesa estaba más preocupada en aquel tiempo por Napoleón que por reformar presidios. Pero sus planos inspiraron después las llamadas cárceles modelo, como la de Barcelona o la de Madrid. Un siglo más tarde, la llegada de las cámaras de vídeo acabó con la necesidad de una estructura circular o poligonal. El diseño del Panóptico dejó de tener sentido. Pero las teorías de Bentham sobre el comportamiento humano cuando un ojo vigila se volvieron más valiosas que nunca.

Las ideas de Bentham inspiraron también a otro londinense: George Orwell y su Gran Hermano. El Panóptico es, sin duda, algo muy británico. Los ingleses siempre han estado en la vanguardia de la videovigilancia. Si hoy caminas por el centro de Londres, cada diez segundos una cámara diferente grabará tu paseo. En la ciudad más vigilada del mundo hay alrededor de medio millón de ojos electrónicos. Tocan a 14 londinenses por cada cámara.

Hace unas semanas, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, viajó a Londres para entrevistarse con su homólogo londinense, Ken Livingstone. Entre otras cosas, el alcalde neoyorquino se mostró interesado en replicar en su ciudad una red de videovigilancia como el llamado anillo de acero londinense. “En estos tiempos hay que ser muy ingenuo para pensar que las cámaras no te están vigilando todo el tiempo”,dijo Bloomberg a la salida de la reunión. “Vivimos en un mundo peligroso y la gente desea tener cámaras de seguridad”. Como de costumbre, es por nuestro bien.


escoitar.org


INSTRUMENTALIZACIÓN DE LO ÍNTIMO

Hoy, cuando la cultura, la información, los servicios y la creación de ambientes son un motor económico absolutamente clave, ¿cómo se ha redefinido la alienación? El colectivo Tiqqun lo resume en una sola frase: ya no se nos dice “harás lo que quiero que hagas”, sino “serás lo que quiero que seas”. El trabajo ya no es un intercambio de tiempo por dinero, sino más bien de alma por dinero, cada uno convertido en “empresario de sí mismo, gestionando su Yo-marca” (Santiago López Petit). Un baile de máscaras en condiciones de precariedad, competencia de todos contra todos, inseguridad, invisibilidad, infantilización, jerarquía, control… El consumo ya no es un sistema de necesidades dirigidas autoritariamente desde arriba, sino la sofisticada construcción de personalidad que cualquiera puede contemplar en la publicidad. Lo que se nos oferta ya no es tanto un objeto, como una experiencia, un estilo de vida, una autenticidad. Ya lo decía The Clash: “I’m all lost in the supermarket/I can no longer shop happily/ I came in here for that special offer/ A guaranteed personality”. El supermercado abarca ahora la realidad entera.

PUBLIC ROOM, PRIVATE ROOM

Bruce Nauman es considerado el primer artista en haber realizado una obra sobre las implicaciones de la video vigilancia. En 1969 presenta «Video Surveillance Piece: Public Room, Private Room». En esta pieza, el visitante se convierte en actor, siendo sus respuestas ante esta situación, parte fundamental del concepto de la obra.

La instalación está compuesta por dos salas iguales, una privada y una pública, que contienen un monitor y una cámara de video, dispuestos en dos paredes opuestas. El monitor de cada habitación, muestra la imagen tomada por la cámara de la otra habitación. Por lo tanto el espectador ve en el monitor del cuarto en el que se encuentra, la imagen de un cuarto igual al que está pero vacio, en el que puede ver un monitor que muestra la imagen del cuarto en el que esta, viéndose a sí mismo de espaldas. Al salir de la habitación el visitante puede observar que en realidad la instalación ocupa un espacio que tiene el doble del tamaño de la habitación en la que se encontraba.

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Otra instalación del mismo autor es «LiveTaped Video Corridor», en la cual el espectador se encuentra con un largo pasillo con dos monitores al final, uno encima del otro. En uno ve el pasillo vacio, en el otro se ve filmado de espaldas.

Al acercarse al monitor, se aleja en la imagen proyectada creando una sensación de alienación que es aumentada por la estrechura del pasillo.

Como podemos observar en estas instalaciones se utilizan circuitos cerrados de video analógico. La imagen es siempre proyectada en tiempo real, conectando simplemente la salida de video de una cámara a la entrada de un monitor.

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Otro artista que realizo instalaciones pioneras con estos medios es Dan Graham.
A partir de 1974 creo seis variaciones de la instalación «Time Delay Room».

La primera versión de esta instalación está constituida de dos habitaciones con las mismas dimensiones, estando unidas en un lateral. En este punto hay dos cámaras de vigilancia que graban desde el techo, la imagen de cada sala mediante un plano de arriba hacia abajo, o en contrapicado. En la pared interior de cada una de las dos habitaciones hay dos televisores, el de la izquierda muestra el comportamiento de los espectadores de la misma sala con ocho segundos de retraso. La otra pantalla muestra la sala continua en tiempo real.

Como se intuye en el titulo de la obra, el autor utiliza un desfase de ocho segundos en los videos proyectados. En neurofisiológica, este es el límite de tiempo de la memoria a corto plazo. Por lo tanto si una persona ve sus acciones con este tiempo de retardo, tendrá la sensación de no reconocer esta distancia temporal, y intentara identificar su percepción y comportamiento actual, en el estado de hace ocho segundos. El espectador se verá encerrado en un estado de observación, en un loop retroalimentado, y controlado por un sistema externo. El espectador pasa a formar parte de un grupo social constituido de observadores observados.

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Explicación de la obra traducida de: (Gregor Stemmrich, «Dan Graham,» in Thomas Y. Levin, Ursula Frohne, Peter Weibel (eds.), CTRL[SPACE]. Rhetorics of Surveillance from Bentham to Big Brother, ZKM | Center for Art and Media, Karlsruhe, 2001, The MIT Press, Cambridge, MA, London, 2002, p. 68.)

Por último comantar que la exposición «CTRL [SPACE], Rhetorics of Surveillance, from Bentham to Big Brother, realizada por el ZKM en Alemania en el 2001, mostraba las obras más representativas sobre la tematica del control social que ejerce la video vigilancia.


PANEL DE CONTROL